De Camino a Santiago por el Norte

Nadie dijo que fuera a ser fácil, pero había que intentarlo. Santiago nos quedó lejos por ahora, pero la conclusión al entrar en Santander fue la misma que hace 7 años: merece la pena, y mucho, esta experiencia. Mucho menos concurrido que el Camino Francés, pero mucho más duro, el Camino del Norte nos regala, eso sí, paisajes espectaculares y la oportunidad de cruzarte, una vez más, con gente increíble: lugareños amables y dispuesto a ayudarte siempre y peregrinos de todas las partes del mundo que te recuerdan por qué vale la pena seguir avanzando en nuestro camino.

(Post en construcción)

Etapa 1. Irún-Donosti

No nos vamos a engañar, aunque la memoria quiera dulcificar el recuerdo, esta es una etapa difícil. Preciosa, eso sí, pero muy dura. Hay una opción más fácil, que evita la subida casi “alpina”, pero te pierdes unas vistas espectaculares. Nuestra recomendación ahora -sobre todo para caminantes no muy bien preparados- sería coger igualmente esa ruta pero acabar etapa en Pasaia aunque eso signifique alargar un día el Camino.

Etapa 2. Donosti-Getaria

Dejaros espacio y disfrutad de los pequeños placeres de la vida… El monte vasco es un lugar perfecto para recordar lo que es la tranquilidad y el buen rollo.

Etapa 3. Getaria-Ibiri

Si, lo confieso, es poco objetivo con imágenes como esta de la foto, pero estoy muy enamorada del País Vasco.

Etapa 4. Ibiri-Markina

Verdes y azules intensos nos acompañan durante todo el camino, junto a vistas aéreas de pueblos de cuento de hadas. Todo da para dejar ir tu imaginación y descubrirte de repente recordando escenas del Mago de Oz o queriéndote tirar por la hierba como hacía Heidi en sus montañas.

Etapa 5. Markina-Gernika

Aunque la llegada a Markina y su bajada mortal tampoco nos lo pusieron fácil, el sol abrasador de la jornada de hoy -no os dejéis engañar por la foto, en el País Vasco el tiempo cambia en extremos de un minuto a otro-, probaron nuestra resistencia. Eso sí, aún nos quedaron fuerzas para un poco de Historia.

Etapa 6. Gernika-Lezama

Aunque empiezas a flaquear, tienes suerte de tener unas compañeras de viaje super TOP que te regalan grandes momentos y muchas risas… Por cierto, Lezama es una buena parada para dejar pocos kilómetros antes de llegar a Bilbao y aprovechar allí el día siguiente pero, en cuanto a actividad, no tiene mucha -por lo menos no en verano-. Id a la ciudad deportiva, que seguramente allí encontraréis más ambiente.

Etapa 7. Lezama-Bilbao

Caminar bajo la lluvia no es agradable. Por suerte esta etapa eran solo 12 kilómetros y llegamos pronto a Bilbao, ciudad que merece mucho una parada larga y sus fotos correspondientes con Puppy y la Maman. También es un punto que tentador para acabar pero… ¡no vale rendirse!

Etapa 8. Bilbao-Portugalete

Esta etapa es quizás la más fea de todo este tramo. Pasar por toda la zona industrial de Barakaldo no hace muy agradable la ruta, pero Portugalete y Getxo lo compensan. Más cuando te encuentras con dos enamorados de su municipio y te dan tanta información que acabas sobresaturado. Eso sí, creo que ahora sé más sobre Portugalete que sobre mi propio pueblo.

Etapa 9. Portugalete-Castro Urdiales

¡Ye hemos cruzado el País Vasco! Bonita etapa que nos devuelve a orillas del mar y que nos deja en el primer pueblo cántabro. También parece que hemos dejado atrás las duras etapas de montaña, aunque no os confiéis nunca en que una etapa va a ser fácil…

Etapa 10. Castro Urdiales-Laredo

Mucho sol y volvemos a las subidas y bajadas que no ayudan a mantener la rodilla calmada… pero comer con estas vistas y bajar un rato a la playa hacen que te recuperes de cualquier cosa.

Etapa 11. Laredo-Meruelo

Más lluvia y mucho más intensa, de esa que te obliga a resguardarte de vez en cuando. Suerte de la bondad de la gente y de esos abuelitos pendientes de los peregrinos que nos refugian en sus garajes o sus porches.

Etapa 12. Meruelo-Santander

Llegamos a la última etapa con esa doble sensación inevitable: por un lado estás contenta porque has conseguido tu objetivo, vas a poder descansar y soltar la mochila unos cuantos días, por el otro, te da pena porque seguirías a esos peregrinos que te has ido cruzando en el camino hasta llegar al final, a Santiago.

 

 

 

 

 

 

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s