Costumbrismo y verticalidad: Las puertas y el interesante mundo del arte urbano

Cuando una puerta se cierra, otra se abre; pero muchas veces miramos por tanto tiempo y con tanto pesar a la puerta cerrada, que no vemos la puerta que se nos ha abierto Graham Bell Hace unas semanas hacía un post sobre los balcones y como el confinamiento nos había hecho redescubrir su capacidad para acercarnos a un trocito del mundo exterior. Ahora que ya … Continúa leyendo Costumbrismo y verticalidad: Las puertas y el interesante mundo del arte urbano

Balcones Poblenou

Costumbrismo y verticalidad: La vida en los balcones

En esta época convulsa, donde la vida se da, más que nunca, de puertas para adentro, los balcones han tomado otra perspectiva. Se han convertido en testigos de homenajes, en espías de conversaciones, en pequeños espacios de libertad y de contemplación. Y en esta recopilación sobre la arquitectura y la gente de Poblenou, no iba a dejarlos fuera. Así que iré recopilando aquí las fotos … Continúa leyendo Costumbrismo y verticalidad: La vida en los balcones

Costumbrismo y verticalidad: Descubriendo Poblenou a través de su gente y su arquitectura

Hace tan solo seis meses que me instalé en el barrio, pero ya me quedé completamente enamorada de él. Con sus cosas buenas y sus cosas malas, como todos los lugares del mundo, Poblenou tiene una combinación extraña de tradición y modernidad, de naves industriales de otra época y de rascacielos que quieren su propio protagonismo, de vecinos de toda la vida y gente de … Continúa leyendo Costumbrismo y verticalidad: Descubriendo Poblenou a través de su gente y su arquitectura

Al otro lado del Malecón

“Al acabar, Lansky inicia el recorrido habitual por varias de sus salas de juego. Lanza alguna que otra ficha de 10 dólares sobre el tapete del Sans Souci y después se acerca hasta su lugar preferido en el Malecón. Permanece en silencio, con la mirada fija en el horizonte. Camina hasta su suite en el hotel Nacional y, después de ducharse y entalcarse, se sienta … Continúa leyendo Al otro lado del Malecón