Cotilleos, éxito asegurado

“Hoy en la biblioteca un chico me ha encantado. Me he quedado con las ganas de decirle algo… ¿No creéis que sería genial que hubiera un lugar web para mandarle algo a esas personas que os gustan pero a las que no os atrevéis a decir nada?”. Esta conversación entre cuatro amigas de la UAB es el punto de partida de la primera página “Informer”, el fenómeno que ha revolucionado el mundillo de los cotilleos en Internet.

Al más puro estilo “Gossip Girl”, “El Informer de la UAB” se dedica a transmitir mensajes entre estudiantes: alguien les manda un mensaje privado por Facebook y el grupo se encarga de distribuirlo de forma anónima entre sus más de 12.700 fans. Una web creada, según sus fundadoras, “con el fin de darles un espacio de respiro a los alumnos de la UAB en época de exámenes”, pero que al tratarse de un muro anónimo, cada uno lo utiliza para colgar lo que le parece y, lo que para unos es un simple entretenimiento banal, para otros se ha convertido en un instrumento peligroso que puede esconder agresiones verbales a personas concretas. “Se nos ha ido de las manos”, confiesan sus creadoras.

Y claro, ¿qué pensaban? ¿De verdad confiaban en la bondad de los desconocidos y en un uso razonable de una página en la que les protege el anonimato? Sin quitarle mérito a la iniciativa, que ha conseguido posicionarse como una de los experimentos que más rápido se ha viralizado por todo el país –ya existen decenas de nuevas páginas de informers dedicadas a otras universidades, institutos, ciudades, barrios e incluso líneas de trenes o autobuses-, creo que las cuatro amigas y el informático que después se unió a ellas han pecado un poco de ingenuidad pensando que era un proyecto fácil y que podrían gestionar coherentemente. Ellos y, sobre todo, sus réplicas.

Deberíamos hacer entender qué significa realmente eso de la libertad de expresión

“Aunque se pierda el misterio de la identidad del Informer podríamos estar, aunque pueda sonar pedante, ante el nacimiento de una nueva red social”, es uno de los mensajes que transmiten en su web. Pero creo que a las autoridades no les hace tanta ilusión, sobre todo porque muchas de las réplicas han perdido los objetivos iniciales y se están convirtiendo en plataformas que fomentan el acoso e incrementan las injurias y vejaciones contra terceros.

Ante el incremento de denuncias, escuelas, policía y la Generalitat de Catalunya, comunidad donde más ha triunfado este fenómeno, han activado protocolos de actuación para controlar la expansión de estas páginas. Los padres y profesores están escandalizados y razón no les faltan. Pero también es un problema suyo, y lo que ahora toca es no darle la espalda y aprovechar la ocasión para hablar con hijos y alumnos y hacerles entender qué significa –o qué debería significar- realmente eso de la libertad de expresión.

Artículo publicado en www.50×7.com, el 20 de agosto de 2013

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