Erika Podest: “Ser científica no es solo una profesión, es un estilo de vida”

Nuestros límites están -la mayoría de veces- donde nosotros los pongamos. O eso es lo que transmite Erika Podest, una científica panameña que lleva años trabajando en la Nasa y que demuestra que, con esfuerzo, todo se puede conseguir. Un verdadero placer haberla podido entrevistar para la Revista Mujer

La panameña Erika Podest fue siempre una enamorada de la naturaleza y de los bellos paisajes que esconde Panamá. Tal vez por ello, después de estudiar ingeniería eléctrica en la Embry-Riddle Aeronautical University de Prescott, en Arizona, viaja hasta Escocia (Reino Unido), para especializarse con una maestría y un doctorado en física aplicada sobre el medio ambiente en la University of Dundee.

Ingresó en el Jet Propulsion Laboratory de la NASA hace más de 10 años como pasante de maestría, donde también realizó su tesis de doctorado en ciencias terrestres y se incorporó al equipo para seguir profundizando en el estudio de procesos terrestres y medio ambiente.

Estos días, en el marco de la Semana de la Ciencia, Erika Podest volvió a Panamá para compartir su conocimiento en la conferencia : “El Estudio de Nuestro Planeta desde el Espacio”

¿Cómo decide hacerse científica? ¿Qué la inspiró?

Mi inspiración fue en base a la naturaleza exuberante que tenemos en Panamá, en apreciarla y en querer preservarla. Siempre pensé que quería tener una carrera que estuviera enfocada en el medio ambiente. También me gustaba mucho la tecnología, por eso inicialmente hice una licenciatura en ingeniería eléctrica y después, con la maestría y el doctorado, me centré más en el medio ambiente con la utilización de la tecnología satelital de punta.

Más de 10 años de experiencia en la NASA. ¿Ser panameña le hizo más difícil entrar o es solo una percepción que a veces ser una persona latinoamericana lo tiene más complicado?

En realidad no he tenido esa sensación. Yo siempre he sentido, en el medio donde me he desenvuelto, que me escuchan y estoy allí por los aportes que llevo. Nunca he sentido ningún tipo de discriminación ni por ser latina, ni por ser mujer. Aunque sí tengo que admitir que es un espacio donde hay más hombres que mujeres, pero para mí eso ha sido más que nada un incentivo para convertirme en una buena profesional.

¿Cómo ha sido su experiencia durante todos estos años?

Ha sido una evolución. Uno como científico va creciendo, va madurando, uno se vuelve más conocedor de ciertos temas, pero siempre está colaborando con otros profesionales para poder un problema completo. Y esa es una parte muy interesante de lo que yo hago. En realidad, para mí no es un trabajo, es un estilo de vida que no se acaba al salir de la oficina: constantemente estoy pensando en los proyectos, leyendo o buscando cosas sobre ciencia, saliendo a la naturaleza para conocerla mejor… Es algo muy diverso: algunas veces estoy en mi oficina trabajando frente a la computadora, estoy hablando con mis colegas tratando de solucionar un problema en conjunto, voy a reuniones, voy a congresos donde yo presento mi trabajo y también aprendo de  los últimos avances en la comunidad, voy a hacer mediciones de campo… En definitiva, es sumamente diverso e interesante, me ha llevado a muchas partes del mundo y a muchas partes que de otra manera no tendría acceso. Y a trabajar con personas muy interesantes.

¿Cómo es el estudio que realizan sobre la Tierra y qué diferencial aporta hacerlo desde el espacio?

La gran ventaja de estudiar nuestro planeta desde el espacio es que lo podemos estudiar de una forma constante y a través del tiempo. Y esto es algo revolucionario en la forma que hemos estudiado nuestro planeta porque podemos llegar a áreas extensas, remotas, donde no es fácil llegar de otra manera. Así que los satélites, que comenzaron desde los años 70, nos han permitido no solo estudiar nuestro complejo planeta y  las interconexiones entre los procesos globales, sino también monitorear y entender cómo están cambiando.

Uno de sus principales focos de investigación es el estudio de los efectos del cambio climático. ¿En qué consisten sus estudios?

Lo que estamos buscando es entender cómo está cambiando el planeta y por qué. Lo que estamos viendo es que tenemos todos los síntomas en el planeta de que hay un cambio, y el factor principal es que estamos introduciendo más gases de efecto invernadero a la atmosfera. Esta capa de gases se está volviendo más gruesa y más calor está siendo atrapado, por ello las temperaturas se están incrementando. Ese es el calentamiento global. Los impactos también los estamos observando: se está derritiendo el hielo, incrementa el nivel del mar, hay más incendios forestales, más eventos extremos, más precipitaciones en algunas áreas, inundaciones o sequías en otras…

¿Cree que la sociedad entiende lo que es y lo que puede provocar ese cambio climático?

Yo creo que ahora hay más información. Ha habido bastante desinformación sobre qué es lo que está pasando en nuestro planeta pero yo creo que cada vez más el público general está entendiendo que lo que está pasando es real. Hay más conciencia sobre el medio ambiente y, en mi opinión, las personas se sienten con más incentivos a hacer algo por él.

¿Estamos a tiempo de revertirlo?

Todavía no sabemos exactamente. Sabemos que hay mucho momentum en el sistema, y aún si paramos hoy con toda la contaminación y los efectos negativos sobre el medio ambiente tendremos cambios de aquí a 50-100 años. Pero cuanto antes paremos, menos van a ser esos impactos en el futuro.

Uno de los puntos a tener en cuenta es la protección del medio ambiente y el cambio de algunos hábitos para reducir el uso de productos contaminantes. ¿Cómo ve ese tema aquí en Panamá?

Lo que he visto en Panamá es que hay más conciencia. Por ejemplo, ahora hay almacenes enfocados en comidas orgánicas, hay grupos enfocados en el medio ambiente, muchos más grupos que cuando yo vivía aquí en Panamá hace 15-20 años. Todavía falta, pero ha habido un progreso en ese tema.

En una anterior visita a Panamá, habló de la posibilidad de establecer un centro de lanzamiento satelital en Panamá a través de alianzas… ¿cree posible que se establezcan esas alianzas? ¿Se ha empezado a dar algún paso en este sentido?

Yo creo que Panamá tiene gran potencial. Primero porque la ubicación de Panamá es ideal para un centro de lanzamiento y, aparte de eso,  tiene gran potencial en su capacidad intelectual. Aquí hay muy buenas universidades, hay buenos docentes y se están realizando increíbles proyectos. Así que es cuestión de creerlo y de organizarse para hacer algún tipo de proyecto.

¿Cree que Panamá debería apostar más por la ciencia y la tecnología? ¿Se hace suficiente para impulsar estos sectores?

Definitivamente. Por suerte está cambiando, hay más énfasis, hay más educación en ciencia y la tecnología. Senacyt ha hecho un muy buen trabajo, alabo el esfuerzo de la Alcaldía de Panamá y aplaudo el apoyo de la embajada de los Estados Unidos en este tipo de actividades como las de la Semana de la Ciencia.

¿Y la inclusión de la mujer? ¿Cree que lo están teniendo más difícil para desarrollarse profesionalmente en estos sectores?

Me parece algo muy importante a tomar en cuenta. Cada vez hay más mujeres que se están incorporando a estas disciplinas STEM ((Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, por sus siglas en inglés) y eso me parece interesante para preparar a las profesionales del mañana.

¿Qué mensaje o recomendación le daría a las jóvenes que dudan si pueden desarrollarse en la ciencia?

Le daría las mismas recomendaciones que a un joven:  que siga lo que ama, lo que desea, lo que le apasiona, y que busque las oportunidades. Eso es lo más importante. Yo creo que buscar las oportunidades hoy en día es mucho más fácil que hace 15-20 años donde uno tenía que escribir y mandar cartas para obtener información, para que una mujer le mandara un brochure. Ahora uno se mete en línea y explora todas las oportunidades. También es importante recalcar, especialmente a los estudiantes, que lo que hagan, lo hagan con el mejor esfuerzo posible, que no se conformen con hacer cosas a medias, y que vean su nombre como algo que representa la calidad, que si alguien ve su nombre, su firma en algún lado, sepan que lo que viene de esa persona es de calidad.

Y a los padres y maestros, ¿qué les diría para que generen en los jóvenes más interés por la ciencia?

Yo creo que es importante relacionar esas asignaturas con la vida real, con cosas que los jóvenes pueden entender. Una vez que lo relacionas a cosas que ellos hacen en su día a día es más fácil que genere interés. Y también sacarlos del salón de clase y aprender desde la práctica, por ejemplo, saliendo a tomar la temperatura del aire, contar los árboles de su entorno, plantar un árbol… cosas que despierten la curiosidad en los jóvenes. En todos. Yo creo que es realmente importante incentivar la curiosidad en las personas para seguir avanzando.

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