“Farrés cogió una Sabadell en blanco y negro y dejó una ciudad en colores”

El llibre ‘Antoni Farrés. Cuando los obreros asaltaron el Ayuntamiento’ recupera la figura de uno de los alcaldes más carismáticos y populares de la democracia. Con introducción del historiador sabadellense Jordi Serrano –quien contesta esta entrevista que hicimos para El Periódico-, sitúa la acción política de Farrés durante los años finales del franquismo y los primeros de la democracia, hasta la conquista de la alcaldía. Sigue el libro con un texto de Xavier Domènech, que da entrada a la larga entrevista inédita que él mismo le hizo a Farrés en el año 2000.

"Farrés cogió una Sabadell en blanco y negro y dejó una ciudad en colores"

¿De dónde surge la iniciativa de escribir un libro sobre Antoni Farrés?

El libro surge de una convergencia de varios proyectos. En primer lugar, de la grabación de siete horas que hizo Xavier Domènech a Antoni Farrés en el año 2000 en el marco del proyecto ‘Historia oral y militancia sindical. Biografías obreras. 1939-1978’, que desemboca en la ‘Colección Biografías Obreras del Archivo Histórico de CCOO de Catalunya’, organizadas por la Fundación Cipriano García.

Entonces, ¿parte del libro son las transcripciones de esa entrevista?

Sí, he hecho una cuidadosa transcripción con muchas notas que recuperan figuras históricas y elementos de contexto para aquellas personas demasiado jóvenes para haber vivido aquellos días.

¿Qué otros proyectos convergen en esta iniciativa?

En 1996 hice una entrevista de dos horas fundamentalmente política e ideológica para la revista ‘Espai de Llibertat’ que Farrés puedo revisar, y que ha sido de gran utilidad en la introducción. Y en tercer lugar, en 2009, cuando estaba en la recta final de su enfermedad mortal, lo fui a visitar a su casa y me preguntó si estaba libre para poder hacer aquellas memorias varias veces aplazadas.

¿Fue posible esa participación directa de Farrés?

Diseñamos un dispositivo para grabar y tener la transcripción en 24 horas y poder hacer el proyecto en tres semanas. En los dos o tres días de margen para empezar a los que nos habíamos comprometido llamé a todos los amigos historiadores para documentarme. Xavier Domènech, un buen amigo y probablemente uno de los mejores historiadores catalanes –ahora dedicado intensamente a la política-, me habló por primera vez de las entrevistas que él había hecho. Cinco días después de aquel compromiso, Antoni Farrés murió sin que pudiéramos grabar nada. Al final, recuperamos esos materiales y Xavier Domènech ha hecho un texto explicando las circunstancias de la grabación de aquellas cintas y yo he construido un largo texto introductorio.

Hablan del libro como ‘testamento político’ de Antoni Farrés. ¿Cómo se define su figura en el libro?

Hablamos de testamento político porque en estas entrevistas se puede leer de una forma muy nítida y auténtica, en primera persona, cuál era su forma de pensar y de analizar su propia vida y la vida política del país. Por ejemplo: “Querría desmentir también otro tópico sobre mi persona. Aquel que me presenta como una individualidad singular, desligada de mi formación política y que a veces se ha formulado interesadamente con un axioma que venía a decir ‘una cosa es el Farrés y otra su partido’. Y quiero contradecirlo para dejar bien claro que mi pertenencia al PSUC me ha ayudado a configurar mi manera de ser y de hacer, me ha proveído de contenidos, sistemas de valores y prioridades, y ha estado a mi lado siempre en la manera de ejercer mis responsabilidades”. Es decir, podemos leer en primera persona las explicaciones del propio Farrés, con un tono y una desenvoltura extraordinarios.

¿Cómo sintetizaría su acción política en los años a los que hace referencia su libro?

El libro narra desde los antecedentes familiares de Antoni Farrés y su evolución. Y muy especialmente en su participación en el nacimiento de Comisiones Obreras, su crucial participación en la huelga general de Sabadell de febrero de 1976 y el posterior asalto al Ayuntamiento de Sabadell en 1979.

¿Hay alguna similitud con los cambios que están pasando ahora?

Muchas. Por ejemplo, en la denominada ‘guerra de los autobuses’, el Banco Sabadell debía firmar letras y abalarlas para comprar los autobuses. Farrés dice: “como había mucha presión de toda la mafia del transporte, me venían a decirme, el día antes o el mismo día, que se debía aplazar la operación porque había un problema: no había letras para poderlas rellenar y firmar. Vino Faus del banco de Sabadell y Trives que estaba conmigo le dijo: -Ostres Faus, me sabe mal esto de los conflictos que tenéis los del banco, oficinas ocupadas y todo esto. Y Faus le responde: ah si? No, no tenemos ninguna oficina ocupada. No nada de eso. – No, no, las que tendréis  a partir de mañana si hoy no firmamos la operación. O se firma hoy o mañana tenéis un cirio en todas las oficinas del Banco de Sabadell que os vais a acordar para siempre”. Es evidente que no hace falta tener mucha imaginación para vele muchas similitudes con los conflictos que hoy hay entre la PAH y las entidades financieras.

¿Cree que el actual gobierno municipal, que es un amplio ejecutivo a la izquierda del PSC, es una especie de continuación del proyecto político de Farrés?

Es difícil de decir. Creo que la etapa de Farrés es irrepetible. El gobierno actual, no obstante, tiene muchos retos por delante, sobre todo los de las consecuencias sociales de la actual crisis, que en la ciudad son arrolladoras. Hará falta la misma determinación de Farrés para intentar paliarlas.

Volviendo a la figura de Farrés. ¿Cómo cree que los sabadellenses recuerdan la figura de Antoni Farrés?

Los sabadellenses han acabado por mitificar la figura de Farrés. En primer lugar porque simboliza la lucha durante cuarenta años de una gran organización, el PSUC con una fuerte implementación en la ciudad. Pero en el caso de Sabadell, hay una cierta continuidad mágica de la hegemonía del PSUC durante la guerra con la gran figura de Josep Mix, que fue alcalde de Sabadell, Ministro de Trabajo de la república y secretario general del PSUC en la clandestinidad y posteriormente Manuel Farràs y Miquel Bertran, igualmente vinculados al PSUC y a otro alcalde comunista justo 45 años después. ¿Coincidencias? ¿Casualidades? ¿Continuidad histórica? Farrés fue alcalde durante 20 años. Cogió una ciudad en blanco y negro y dejó una ciudad en colores. Ya en los primeros cuatro años había cambiado mucho. El lema de la campaña electoral de 1983 fue “hemos hecho más en cuatro años que en cuarenta” y probablemente era verdad.

El recuerdo que se tiene de Farrés, ¿corresponden al que quieren expresar en el libro?

Perfectamente. La manera en que se hicieron las entrevistas hace que Antoni Farrés no se exprese con el encorsetado argot político, sino con una franqueza que hacen de estas páginas una posibilidad única de conocer de primera mano su personalidad.

A un joven de hoy, ¿qué le puede aportar esta lectura?

Le puede ayudar a saber que no se empieza nunca de cero, que cada generación es producto de su propio tiempo, que coge aquellos problemas no resueltos por la generación anterior, a los que les suma aquellos relacionados con los nuevos tiempos. Somos una pequeña porción de un largo hilo de la historia. Ni empezamos nunca de cero, ni repetimos nunca situaciones pretéritas. Pero sin duda este libro puede ser muy útil para aquellas personas que creen que se puede hacer mucho más desde las instituciones y para ver que algunas veces no está nada claro lo que es una utopía y lo que es un programa político razonable. A veces las utopías se hacen realidad.

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