“Tendrían que entender que conservar el patrimonio histórico sirve para atraer el turismo”

Marruecos es un lugar donde la gente te hace sentir como en casa aunque estés en un mundo totalmente diferente al tuyo. Su gente te acoge y no te hace sentir que eres un extranjero. Eso si, Marruecos es un país que te cae bien o no te cae, y no hay más. Hay gente que ha ido una vez y no volverá y gente que va y se queda. Y esto es lo que le pasó a Roger Mimó, escritor y empresario y uno de los mayores expertos en arquitectura berebere, que desde la primera vez que viajó al país supo que su futuro estaba allí.

1. ¿Cuál fue el primer proyecto que empezó en Marruecos y que le hizo decidir quedarse?
He hecho muchas cosas allí. Lo primero que decidí es que yo quería conocer Marruecos a fondo, y un poco más tarde, que quería vivir allí. Y esto fue antes de hacer ningún proyecto, pero si quieres instalarte en un lugar, tienes que vivir de algo y tienes que aposentarte… empiezas por buscar una casa pero después tienes que buscar un trabajo. La primera idea fue meterme en el turismo porque ya estaba ligado a él a través de los acompañamientos que hacia de turistas con agencias de viajes de España.

2.       Y del turismo en ruta se pasó a la hostelería…
Si, poco a poco me fui decantando más por la hostelería y cogí un primer hotel, L’Avenir, allí en Tinghir, que tuve un par de años. Estando allí descubrí una kasbah, Cheikh Bassou Ou Ali, que me pareció mejor para un proyecto propio de este tipo, ya que L’Avenir no era mío y se trataba de un hotel muy sencillo en el que la gente echaba en falta más confort.  Así monté el Hotel Tomboctou en 1994, iniciando mi primer proyecto relacionado con la arquitectura de tierra tradicional. Después empecé a investigar más sobre este tema, escribí un libro y animé a más gente a participar en ello.

3. ¿Y aquí es cuando aparece el segundo proyecto hotelero?

El Khorbat viene bastante más tarde. La idea de recuperar esta zona aparece cuando ya había dejado la gerencia del Tomboctou, en 2001 porque a mi me apetecía más eso de escribir libros, hacer guías y viajar… Así que eso hice aunque, a pesar que en un primer momento me dediqué más a escribir, luego me propusiero participar en el proyecto de El Khorbat y dije que sí con la condición que no tuviera que ser el gerente, que era una responsabilidad que me ataba demasiado.

Españoles en el mundo

4. ¿Y cómo ha sido la respuesta a estos proyectos?
La respuesta ha sido muy buena. A todo el mundo que viene le gusta mucho, te anima, te felicitan… pero la realidad es que de gente viene poca. Los que vienen están contentos pero no hay suficiente con la gente que viene. El problema es que allí no había habido nunca turismo y es un lugar desconocido que tenemos que promocionar nosotros al 100%, pero no solo el hotel, sino convertir la zona en un atractivo turístico. Y eso cuesta mucho, porque además la gente tiene las Gargantas del Todra y las dunas de Merzouga como lugares clásicos a los que ir, y El Khorbat está en medio, por lo que cuesta mucho que la gente pare. No obstante, al no ser un sitio explotado por el turismo, tenemos la ventaja que la gente es mucho más abierta y el que llega lo disfruta mucho más y entra en contacto con la auténtica sociedad local.

5. ¿Y la respuesta de la población local?
Su respuesta también ha sido buena, la gente nos admira y están contentos de que hagamos… pero tampoco sé si lo acaban de entender. Nosotros hemos recuperado las kasbahs básicamente para que el pueblo se conserve porque se estaba abandonando. Pensamos que si había una fuente que generara puestos de trabajo e interés por este tipo de arquitectura, la gente no se iría, pero hay gente que no lo acaba de ver y reconstruyen su casa sin tener en cuenta el valor estético. No se dan cuenta que ese valor estético es el que se puede convertir en valor económico y generar puestos de trabajo si consiguen atraer el turismo.

6. ¿Recuperación de la historia y la preservación del patrimonio?
Si, pero eso ya es más filosófico y entiendo que esta parte les cueste más de comprender. Eso está bien para nosotros que tenemos una cultura más desarrollada y que hemos pasado por etapas en las que se abandonaba el patrimonio para después conseguir que se valore. No podemos pedir que ellos pasen por estas etapas en 10 años cuando a nosotros nos ha costado 50. Pero como mínimo deberían entender que, aunque para ellos la historia no tenga importancia, si que sirve para atraer al turismo.

7.  Recuperar una kasbah como las de antes no debe ser fácil…
El problema es más de mentalidad que de degradación física de la infraestructura. La kasbah se deteriora en el momento en que se abandona, pero si se va manteniendo el día a día se conserva bien. Aunque ellos lo justifican diciendo que no pueden hacerse cargo del mantenimiento, la mayoría de veces es solo una excusa. La realidad es que ellos ven la modernidad y les deslumbra occidente.

8. ¿Y cree que esta mentalidad cambiará con el tiempo?
Yo confío en ello porque sino todo aquel patrimonio que tienen desaparecerá. Podemos arreglar cuatro haciendo hoteles, pero hay más de 2.000 monumentos en la zona y eso no hay ningún proyecto turístico que lo arregle. Y es cierto que el Estado ha arreglado alguno, pero las empresas contratadas no han tenido en cuenta el valor estético del que hablábamos y en muchos casos ha sido peor el remedio.

9. Antes comentaba la influencia de occidente sobre la arquitectura… Pero, ¿Cómo ve la relación Europa-Marruecos?
Marruecos lo que hace es perseguir la sociedad europea, quiere imitar Europa e integrarse con Europa, social y hasta políticamente. Creo que Europa, por su parte, también tiene interés en que Marruecos siga este proceso. Creo que la relación se irá reduciendo e irán desapareciendo las diferencias.

10. Da la sensación cuando paseas, sobretodo por ciudades grandes, que hay tres o cuatro generaciones diferentes conviviendo, con aspectos que recuerdan a una sociedad de hace 50 años y otros perfectamente integrados en el siglo XXI…
Hay mucha mezcla y la gente convive perfectamente. Estas diferencias las encuentras incluso dentro de una misma familia y no necesariamente por cuestiones de edad, sino por la decisión de cada persona.

11. ¿Pero realmente es una decisión personal?
Si, es completamente personal

12. ¿El acceso de las niñas a la educación ayuda en el desarrollo del país?
Sí, i de los niños también. La educación en general juega un papel muy importante. Lo que pasa es que la enseñanza pública está muy mal en Marruecos. Si que es cierto que ha llegado a todo el mundo y que en las nuevas generaciones ya no hay analfabetismo, pero más allá de superar esa primera base no están aprendiendo nada. Y no todo el mundo se puede permitir una escuela privada.

13. A pesar de tener una generación más o menos preparada, da la sensación que su futuro no es muy prometedor. ¿Cómo ve usted el futuro del país?
Para absorber el crecimiento demográfico necesita un cierto desarrollo económico, es cierto. Peor yo creo que lo está haciendo y en este sentido tengo más esperanzas. Lo que falla más es la educación. Es decir, la economía se está desarrollando y se podrían llegar a crear los puestos de trabajo necesarios para toda esta gente, pero el problema es que esa gente no está preparada para ocuparlos. A pesar que muchos tienen ya títulos universitarios, no están preparados para ocupar muchos de los sitios de trabajo propuestos. En mi caso, pro ejemplo, como empresario he tenido siempre problemas para encontrar empleados capacitados para trabajar. En otras palabras, el gran reto que tiene Marruecos no es crear lugares de trabajo, sino preparar a la gente para que los ocupe.

14. ¿Qué piensa del cierre de fronteras que ha hecho España?
Yo personalmente estoy en contra del cierre de las fronteras en general y de esta en particular, pero el mundo desarrollado lo que hace es regular según sus propios intereses y no mira lo que pasa en los otros países. Pero es comprensible porque cada uno mira por él. Es triste, si, sobretodo porque después se llenan la boca con las ayudas al tercer mundo…

15. Proyectos de cooperación que tampoco cumplen expectativas…
En general hay mucho desconocimiento por parte del primer mundo que quiere, entre comillas, ayudar y la realidad de los países a los que se tiene que ayudar, y eso da como resultado proyectos que aquí parecen muy interesantes pero que allí a la gente les importan muy poco. La mayoría de iniciativas son propuestas por entidades de aquí que encuentran una contraparte que se las firme, pero sin tener en cuenta los beneficios reales para la población o el territorio. El problema es que después no hay recursos para las cosas realmente importantes.

16. Volviendo a los proyectos personales, ¿alguno nuevo en mente?
En principio volveré a coger la gerencia del hotel Tomboctou porque está muy decaído y se debe hacer funcionar otra vez. Además, en El Khorbat también queda mucho por hacer. Así que todavía pasaré mucho tiempo por aquella zona.

17. Después de escribir varias guías y libros sobre la arquitectura de tierra, acaba de resentar su primera novela, “22 peldaños”, ¿qué le ha hecho saltar a este género?

Esta novela habla de la historia personal de un chico que acaba haciéndose terrorista después de una serie de desengaños y tiene como trasfondo la sociedad marroquí y los eventos de las últimas décadas. Los 22 escalones simbolizan las etapas de su vida, que se le han ido complicando hasta llegar al punto que no le queda ninguna salida más que convertirse en terrorista. 

18. Una novela que invita a reflexionar…

En realidad yo no he conocido a ningún terrorista y no sé si eso es lo que piensan o no, pero intento presentar una imagen de un chico que no es un fanático, como normalmente nos imaginamos, porque hay veces que no lo son y que simplemente los han engañado o han acabado acorralados y no tienen ninguna salida más. Y detrás de eso hay otros intereses y otra gente. Y todo eso es lo que he querido plantear en esta novela, para abrir preguntas y romper tópicos.

19.   He leído que empezó su vocación de escritor haciendo boletines a escondidas
(Ríe) Si, las escribía a máquina y salía solo un número que pasaba a los compañeros a escondidas por debajo del pupitre para que no lo viesen los profesores y no me lo quitasen. Así empecé con 12 años, aunque en aquella época yo no tenia conciencia que quisiera ser periodista. De hecho, yo de pequeño pensaba en estudiar biología.

20.   Vocación de periodista desde la infancia
En realidad la vocación de periodista duró hasta que llegué a las primeras prácticas y vi la realidad, el estrés, los teletipos… A mi me gustaba más aquello de ser corresponsal en algún lugar del mundo, pero todo lo que tenías que pasar para llegar allí no era para mí. Además, el mundo de los medios de comunicación de masas tampoco me interesa demasiado, y cada vez menos porque todo se mueve por intereses. El periodista está atado y tiene que escribir lo que interesa que escriba y tiene muy poco margen de libertad porque se ve presionado, no solo por la censura política sino también por la económica.

21.   ¿Internet puede cambiar esta situación?
Hace poco que me he metido en el mundo de Internet y me gusta, como mínimo no tienes presión y haces un poco lo que quieres. De todas maneras, tampoco me fío demasiado porque estoy seguro que tarde o temprano acabarán encontrando la manera de someterlo al capital.

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3 comentarios en ““Tendrían que entender que conservar el patrimonio histórico sirve para atraer el turismo”

  1. Me quedo con esta frase: “El gran reto que tiene Marruecos no es crear lugares de trabajo, sino preparar a la gente para que los ocupe.”

    Felicidades por la entrevista 🙂

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